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Artículo de Radio Praga sobre los hechos ocurridos en el año 1968 – entrevista con Eliska Krausová

OBLIGADAS POR LOS TANQUES A DEJAR LA PATRIA

Hace 50 años Checoslovaquia fue invadida por los ejércitos de cinco países del Pacto de Varsovia, sellando así el fin del proceso de liberalización conocido como Primavera de Praga. Radio Praga entrevistó a dos testigos, que gracias a los sucesos nefastos de 1968, consagraron su vida a Colombia y a México.

El 21 de agosto de 1968 el amanecer de los checoslovacos fue duro: cuando salieron a las calles se encontraron con soldados y tanques. El país, que se encontraba en plena temporada de vacaciones, se vio invadido por las tropas soviéticas, lo cual tuvo como consecuencia la subordinación del país por otros más de 20 años al dictado de Moscú.

Un socialismo tropical

Durante los años 60 estudiar ruso era una obligación, pero debido a las relaciones entre la Unión Soviética y Cuba, era posible estudiar también por ejemplo el español. Daniela Spenser (foto 2), una joven checoslovaca de apenas 20 años, era en aquel entonces una apasionada estudiante que estaba a punto de iniciar su carrera universitaria.

“Después de la Revolución cubana en las ‘dvanáctiletky’, escuelas de doce años, empezamos a estudiar el español y yo inmediatamente lo adopté y pensé, en mi ingenuidad todavía antes del 68, que Cuba era una alternativa, y además una alternativa tropical, alternativa simpática, musical al socialismo. Y cantaba todas las canciones ‘Sestoupili ze sierry, Fidel Castro s nimi byl’ – ‘Bajaron de la sierra y Fidel Castro estaba con ellos’; y me gustaba mucho. Y el otro personaje que me cautivó fue, por supuesto, el Che, Che Guevara, yo pensaba que el socialismo tropical era algo muy atractivo”. 

De igual manera se enamoró de la lengua española Eliška Krausová (foto 3), que a sus 19 años optó por estudiar la combinación que se ofrecía en los planes de estudio.

“Ahí decía francés – español, y eso era en los días en que yo cada vez que iba con mis amigos a las residencias universitarias, ésas estaban empapeladas del Che Guevara. Siempre los mirábamos, esas fotos cuando venían de la sierra. Y yo siempre decía que el mejor es Che Guevara. Mirábamos a Che Guevara y a todos esos héroes, tomábamos lo que había por tomar, o a lo que nos alcanzaba dinero. Lo decidí entonces: el español, Che Guevara, eso es lo que voy a estudiar”. 

En un mundo regido por la lógica de la Guerra Fría, la vida de los ciudadanos en Checoslovaquia se vio expuesta a la llamada ‘doble realidad’: una cosa se decía en casa y otra completamente opuesta fuera, como recuerda Daniela Spenser. Sin embargo, eso pronto iba a cambiar.

“Políticamente lo que más me impresionaba de aquella Checoslovaquia fue la terrible hipocresía, la idea del muro entre el Este y el Oeste, y el oeste era deleznable y el este era el paraíso. Sin embargo, mi mamá trabajaba en la Federación Sindical Mundial y viajaba mucho, y traía una ropa preciosa de ese deleznable occidente. Cuando mi mamá regresaba de un país occidental, me decía ‘en la escuela no puedes decir que esto lo traje de tal lugar’, entonces uno crecía dentro de preguntas a las cuales no encontraba repuestas”. 

¡Queremos luz!

Uno de los presagios de los cambios en la sociedad checoslovaca fue la manifestación de alrededor de dos mil estudiantes universitarios el 31 de octubre de 1967, conocida hoy bajo el lema de entonces ¡Queremos luz! Era un otoño frío y en las residencias estudiantiles había constantes cortes de electricidad. Después de varios días los estudiantes salieron a las calles a protestar, como recuerda Eliška Krausová.

“Era natural, era protestar para poder estudiar y terminar el semestre de invierno. No sabíamos que había una visita oficial en el Castillo de Praga, creo que era Leonid Brézhnev o Alekséi Kosyguin, eso nadie lo sabía y nadie prestaba atención quién estaba allí, pero ellos al salir de la residencia estudiantil Strahov, armados de papeles, de banderas tal vez no, pero gritaban que quieren luz y que quieren estudiar y que tienen frío. Parece que alguien llamó a la Policía, que los parara, que no llegaran a la calle Nerudova al Castillo. Y allí se produjo el primer choque con la Policía que les pegaba, no les disparaba, pero sí les pegaba para que retrocedieran hacia el lugar de donde salieron y parece que les pegaron más de lo necesario”. 

Los estudiantes fueron brutalmente golpeados y algunos fueron obligados a abandonar sus estudios. Se trató de la primera protesta estudiantil que en los meses siguientes impulsaría a muchas más. Además, el incidente no pasó desapercibido por los medios de comunicación y el público, y los representantes académicos condenaron públicamente la violencia. Eso debilitó la posición del Partido Comunista Checoslovaco y sobre todo al presidente y Primer Secretario del Comité Central, Antonín Novotný, quien seguía perdiendo las simpatías de la sociedad.

Las Primaveras de Praga

La llamada Primavera de Praga, término creado por los medios de comunicación occidentales tras la invasión, comenzó en diciembre de 1967 con cambios desde el interior del mismo Partido Comunista Checoslovaco. Como señaló el historiador del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios (ÚSTR) Petr Blažek, esa denominación es más que problemática. Además, suele causar confusión con el renombrado festival internacional de música que cada año tiene lugar en la capital checa.

“La Primavera de Praga como término es bastante impreciso, porque da la impresión de que se trató de sucesos que tuvieron lugar solo en Praga y que además es posible describirlos de manera sencilla, de manera que cualquiera que los vivió estaba de acuerdo. En realidad hubo varias Primaveras de Praga y es más que discutible si hablar solamente de la capital checa, porque los acontecimientos transcurrían en todo el territorio checoslovaco y tuvieron repercusión en los países vecinos y al fin y al cabo en el mundo entero”. 

Los primeros indicios de que los cambios del sistema petrificado estaban en el aire se registraron en diciembre de 1967 con la reunión del Comité Central del Partido. Allí estalló el conflicto entre el presidente Novotný y el líder del Partido Comunista Eslovaco, Alexander Dubcek. Los eslovacos demandaban la federalización del Estado y se sentían desfavorecidos por el centralismo praguense que propulsaba el presidente y del quien se sabía que no tenía en gran estima a los eslovacos. El historiador Petr Blažek sostiene que el conflicto nacional desempeñó un papel crucial en las causas de la Primavera de Praga.

La reunión de diciembre desencadenó un vivo debate que desembocó en la división del Partido Comunista en los llamados progresistas y conservadores, y en la sustitución de Novotný en el puesto de Primer Secretario del Comité Central, por el reformista Dubcek, el 5 de enero de 1968.

Novotný carecía de carisma, no tenía el apoyo de Leonid Brézhnev, el líder del Partido Comunista de la Unión Soviética, y además, Checoslovaquia se encontraba en otra de las muchas crisis económicas, que se caracterizó por la insuficiencia de víveres y por largas colas de los ciudadanos para poder comprar otros productos, como recalcó Petr Blažek.

“Las crisis económicas fueron a menudo el resultado del fracaso de la economía planificada, eso fue sin duda una de las mayores causas de la Primavera de Praga. Los métodos tradicionales con énfasis en la industria pesada y la economía planificada, que esposaba la iniciativa de las personas, condujo paulatinamente a una profunda crisis económica, que empezó a notarse en una nueva ola ya a inicios de los años 60.” 

Un socialismo con rostro humano

Los medios de comunicación empezaron a llenarse de interrogantes acerca del llamado “sentido de lo de enero”, ya que la reunión en la que fue elegido Dubcek fue secreta. Los periódicos demandaban la publicación del contenido de dicho encuentro. La censura fue eliminada y los medios de comunicación empezaron a informar sobre la realidad del país de manera muy abierta, sin que llegara cualquier tipo de represión. Se empezó a escribir, por ejemplo, sobre los delitos comunistas de los años 50, cuando en los procesos políticos fue asesinada la política y diputada Milada Horáková, junto con otros críticos del entonces nuevo régimen.

Con la intensión de poner un “rostro humano” al socialismo, Alexander Dubcek empezó a preparar una serie de reformas. En su visión, que hoy día muchos historiadores califican de irrealizable, el socialismo democrático fusionaría los principios del marxismo–leninismo con una mayor liberalización. Los cambios conllevaban la modificación de la ley de la censura, proponían una nueva ley que permitiría viajar de manera libre incluso a países “capitalistas”, abrieron el tema de la indemnización de los presos políticos condenados en los años 50 y de la federalización de Checoslovaquia. Sin embargo, las elecciones libres no fueron incluidas en los preparados cambios.

La sociedad se activó: fueron fundadas nuevas organizaciones y agrupaciones políticas, algunas con la ambición de pasar a ser sujetos políticos independientes, cosa que el Partido Comunista encabezado por Dubcek nunca iba a permitir.

El historiador Petr Blažek explicó que todo eso fue posible gracias a una nueva generación de políticos que ingresaron en el Partido Comunista y que tenían una mejor formación.

“El Partido Comunista cambió de manera notable desde el punto de vista generacional. Se hacía más visible la generación para la cual ya no era crucial el tema de la Segunda Guerra Mundial, generación que incluso criticaba el modo en el que los comunistas subieron al poder en 1948. Estaban conscientes de las crisis económicas anteriores, que desde 1953 tenían lugar cada cinco años y tenían tras sí la discusión acerca del culto a Iósif Stalin, lo cual fue un intento de echarle la culpa solo a una persona de aquella generación que fundó el comunismo soviético”. 

Durante la Primavera de Praga desempeñaron un rol importante los comunistas intelectuales, que veían gran potencial en reformar el socialismo para que subiera el nivel de vida, pero también en gran medida los presos políticos que tras las amnistías de 1960, 1962 y 1965 fueron puestos en libertad y quiénes mediante discursos públicos mostraban su experiencia con el comunismo tras las rejas.

1968, año de los estudiantes

En el naciente proceso reformador tuvo indiscutiblemente su gran mérito la generación de los estudiantes, como contó a Radio Praga Petr Blažek.

“Nunca antes en la historia hubo tantos estudiantes, y aunque Checoslovaquia quedaba atrás en comparación con el número creciente de estudiantes en la sociedad intelectual del Oeste, en esa época las diferencias no eran tan marcadas. Por eso es posible buscar analogías entre París del 68, o México del 68 con Checoslovaquia, aunque se trate de analogías a menudo forzadas que no esclarecen lo que ha sucedido aquí, aunque a nivel mundial sí tienen su sentido”. 

Cuando se iniciaron las protestas estudiantiles, Eliška Krausová recuerda que su padre, que nació durante la Primera Guerra Mundial, y sobrevivió siendo judío la Segunda Guerra Mundial y los campos de concentración (por lógica fue comunista, aunque no muy comprometido), no podía entender que los estudiantes estaban haciendo una protesta. Krausová recordó que Dubcek era su héroe y que lo único que querían era que llegara algún escritor de Francia o Alemania. En la mente de la joven estudiante empezó a nacer la idea de emprender un viaje a Colombia, ya que tenía allí a un familiar.

“Repetíamos que Dubcek quiere que viajemos que debemos viajar, conocer y volver, entonces los que estudiábamos idiomas sí habíamos viajado antes a países alrededor en donde se hablaba francés, pero nosotros no teníamos ninguna relación con España porque Franco vivía y oficialmente Checoslovaquia no tenía relaciones con España y era casi imposible viajar allá, entonces lo del español nos angustiaba a todos porque todos soñábamos con algo que no era Cuba, porque lo único a donde se podía ir era Cuba”. 

Daniela Spenser en aquel entonces estaba a punto de iniciar sus estudios universitarios de español e inglés y trabajaba de traductora tras pasar medio año en Inglaterra como au pair. Aunque muy joven, gracias a que su padrastro Vladimír Tosek era periodista de la televisión, en su casa los acontecimientos de la Primavera de Praga eran objeto de discusión diaria.

“Yo lo viví a mis 20 años en absoluta ignorancia, pero con mucho entusiasmo. Participábamos en todas las manifestaciones y discusiones y yo absorbía lo que sucedía. Me interesaba la música y los happenings y la cultura beat y entonces estaba yo viviendo el 68 mucho más a nivel universal que solamente checoslovaco, pero el checoslovaco fue sumamente importante”.

El desencanto de Moscú

El 21 de marzo dimitó el presidente Novotný y su lugar fue ocupado por Ludvík Svoboda.

Moscú observó la situación en Checoslovaquia con gran desconfianza. El 23 de marzo transcurrió la reunión de los países del Pacto de Varsovia en Dresde. Allí Brézhnev y otros líderes de los países del bloque soviético criticaron a Dubcek, reprochándole que la Primavera de Praga se había vuelto una “contrarevolución”. El líder checoslovaco abandonó la reunión con la promesa de llevar la situación bajo control.

A partir del 25 de abril la preocupación de Brézhnev crece notablemente, ya que nada cambia en el país centroeuropeo, además, el 1 de mayo, tradicional celebración del Día del Trabajo se da una manifestación masiva y Dubcek participa en la marcha, cosa nunca antes vista entre los políticos comunistas. Es llamado a Moscú y de nuevo advertido. Petr Blažek analizó para Radio Praga el comportamiento del líder reformista.

“Los pasos de Dubcek eran poco decisivos, flojos. En el ámbito de los cargos políticos no quería empezar a destituir a personas, ya que sabía que eso le disminuiría de inmediato la popularidad entre la sociedad. También parece ser que no era una persona de carácter dictatorial, era más bien un político al que no le gustaba entrar en grandes conflictos y todo eso condujo a que Moscú empezara a estar bastante descontenta”. 

A mediados de mayo en Polonia tienen lugar las maniobras militares polacas y soviéticas; a finales del mes las maniobras militares de los ejércitos de los países del Pacto de Varsovia. Dubcek anunció que la reunión que aprobaría las reformas tendría lugar a inicios de septiembre.

El 27 de junio invadió los titulares de los periódicos checoslovacos el manifiesto ‘Dos Mil Palabras’, que reclamaba llevar a cabo el proceso de democratización. Leonid Brézhnev no tardó en telefonear a Praga y condenar el documento. El texto fue rechazado también por parte de Dubcek, ya que las demandas excedían de largo las reformas que propugnaba el ala reformista del Partido Comunista.

Los checos y eslovacos se iban de vacaciones, mientras tanto la situación se complicaba: el 14 de julio tuvo lugar la reunión de los países del Pacto de Varsovia ya sin Dubcek, quien propone realizar un encuentro con Brézhnev aparte. Moscú sugiere que se realice en Moscú o en Kiev, pero Dubcek insiste en que sea en el territorio checoslovaco. El compromiso será Cierna nad Tisou, en la frontera eslovaco–soviética y el 29 de julio los líderes se encuentran. Brézhnev proclama que si Dubcek no soluciona la situación, la Unión Soviética vendrá a ‘ayudar’ a Checoslovaquia. El historiador Petr Blažek apuntó que Dubcek tenía que saber que el momento de la invasión se acercaba.

“Dubcek fue advertido en una llamada privada el 11 de agosto, cuando le llamó Brézhnev para advertirle de que no era posible no seguir cumpliendo los acuerdos de ?ierna nad Tisou. Está claro que Dubcek y los demás informaron a la sociedad checoslovaca sobre el contenido de las negociaciones de forma diferente a la de cómo lo percibían los soviéticos y no dijeron la verdad completa”. 

Cuando la Primavera se volvió invierno

La noche del 20 al 21 de agosto cruzaron la frontera a Checoslovaquia los ejércitos de cinco países comunistas encabezados por la Unión Soviética. Primero fueron ocupados los aeropuertos y poco después los medios de comunicación. El ejército checoslovaco obtuvo la orden de no tomar acción. Antes de las dos de la mañana la Radiodifusión checoslovaca, aún sin haber sido ocupada, transmitió a todo el país la proclamación de los líderes comunistas checoslovacos que condenaban la invasión. Después de eso la transmisión se cortó y hasta las cinco de la mañana nadie sabía bien lo que ocurría. Daniela Spenser contó a Radio Praga cómo ella vivió la invasión.

“A las 3 de la mañana ya el 21 de agosto mi mamá llegó a mi cuarto y me dijo, abre la ventana, nos están invadiendo y de veras eran unos rugidos a las 3 de la mañana de los aviones, cargados con tanques y soldados, aterrizaron y allí se acabó. Recuerdo que caminábamos por las calles y vimos tanques y era horrible y yo no hablaba con los soldados, pero ya sabemos esas historias de que había muchos que hablaban con ellos, y que cambiaban las señales de las calles y escribían sobre las paredes“.

El 21 de agosto por la mañana los líderes comunistas reformistas fueron secuestrados y llevados a Moscú. Los ciudadanos pasaron dos días sin tener señal de ellos. Las protestas masivas del pueblo checoslovaco, en su mayoría pacíficas e inteligentes, duraron una semana: la gente arriesgaba su vida escribiendo lemas críticos por todas partes, también se crearon redacciones improvisadas en todo el territorio checoslovaco que se trasladaban para poder transmitir mediante la radio lo que ocurría. La gente de verdad creía que sería posible abandonar el Pacto de Varsovia e iniciarse por su propio camino. Sin embargo, el 26 de agosto los representantes políticos, menos František Kriegel, firmaron bajo presión de los rusos el llamado Protocolo de Moscú, enterrando por completo las esperanzas de los ciudadanos.

El padrastro de Daniela Spenser, Vladimír Tosek, era uno de los periodistas que se trasladaba entre redacciones improvisadas y cuando los líderes checoslovacos aceptaron la invasión, Daniela Spenser y su madre tenían claro que la única opción para ellas era la emigración.

“Decidió mi mamá. Cuando los rusos detectaron la redacción improvisada de Klet y la silenciaron, Vladimír ya no pudo hacer otra cosa que cruzar la frontera a Austria y mandó a decir a mi mamá, que estaba allí, que se fuera con él. Mi mamá llegó a noche a la casa, y me dijo ‘mañana por la mañana me voy, te puedes quedar, te puedes venir conmigo’, a mí, por supuesto, me quedaba muy claro que iba a ir con ella, entonces salimos el 29 de agosto. Para mí era muy claro que aquí no había nada que hacer, que eso era una abdicación, una debacle inaceptable“.

Como explicó a Radio Praga el historiador Petr Blažek, la mayoría de la gente murió debido a las manipulaciones con los tanques por parte de los rusos que en su mayoría no eran buenos a la hora de conducir, aunque también hubo personas muertas de tiros por casualidad o de forma intencional. También hubo protestas no pacíficas de parte de los jóvenes checoslovacos. La mayoría de los muertos se registró alrededor de la Radiodifusión Checoslovaca en el centro de Praga.

“La ocupación soviética tuvo lugar desde el 21 de agosto de 1968 a finales de junio de 1991. Durante la ocupación murieron en relación con las acciones de las tropas ocupantes más de 400 personas. Hacia finales del año 1968 murieron según las últimas investigaciones alrededor de 134 personas”. 

Las consecuencias fueron nefastas. Tras la ocupación, Checoslovaquia comenzó a sumergirse en el llamado período de la “normalización”: fue restaurada la censura, tuvieron lugar las purgas políticas y las persecuciones de los partidarios del reformismo. El proceso de democratización finalmente fue llevado a cabo con la Revolución de Terciopelo en 1989, dos décadas después.

Las añoranzas del exilio

Hacia finales del 68 abandonaron el país alrededor de 80 000 personas. Muchos de los que optaron por no volver de sus vacaciones fueron sentenciados a un año de prisión.

A Eliška Krausová, que partió a Colombia el 15 de julio, la invasión soviética la pilló desprevenida fuera del país. Tuvo que decidirse y optó por acabar sus estudios en Bogotá. Debido a ello le quitaron el pasaporte y le fue prohibido el regreso a su país natal. Eliška Krausová describió qué dificultades conllevó la vida en la emigración, y eso a pesar de contraer matrimonio e instalarse en Colombia.

“Entonces eso viene en esos periodos difíciles que experimentaron todas la personas como yo, todos los emigrantes. Uno comienza a soñarse unos sueños muy angustiantes que uno quiere volver y no puede, y en el sueño uno se imagina que se va a la cárcel. En los sueños de los checos siempre están los perros de las fronteras y todas estas cosas, y a mí sí se me comenzó a caer el pelo, me tocó ir al médico, porque me comenzaron a salir unas manchas y como dijo el médico, algo le tenía que salir eso es de puro estrés y por más que usted se crea a sí misma que está muy feliz, pues esa parte no la puede tapar”. 

Eliška Krausová obtuvo en 1975 la nacionalidad colombiana y volvió a reunirse con su familia en 1978, diez años tras la ocupación en el oeste de Alemania. En 1983 tuvo la posibilidad de volver a su país natal con una visa turística mediante pasaporte colombiano. Krausová sigue viviendo en Colombia, donde da clases de francés en la universidad y es la fundadora de la asociación colombo–checa ASOCHECA.

Daniela Spenser emigró primero a Gran Bretaña donde estudió la carrera de español e inglés y antropología, y posteriormente obtuvo una beca y en 1972 se trasladó a México. Contó a Radio Praga cómo ella vivió el exilio.

“Muchas rupturas, con los amigos, con mi novio, con mi mamá y mi padrastro Vladimír aunque nos veíamos y hablábamos, con mi papá. Mi papá se quedó en Checoslovaquia. Muchas rupturas y esas rupturas creo que me han afectado por el resto de mi vida. El contacto no era difícil por cartas, pero me escribía con mis amigos y amigas, y pronto me fui a México y ahí sí se rompió el contacto. Siempre ha habido añoranza, hay añoranza hasta la fecha, yo nada más lo digo y siento como la añoranza sube al pecho”. 

Daniela Spenser volvió a visitar su país natal en 1992; actualmente vive en México donde ejerce de historiadora y se dedica a escribir libros con el énfasis en la historia política.

La invasión en cifras 

Muertos: más de 100 personas víctimas de balas o arrolladas por los tanques.
Número de soldados: 600.000 soldados de cinco países del Pacto de Varsovia, no participaron Rumanía ni Yugoslavia.
Armamento: 6.300 tanques, 550 aviones de combate y 2.000 piezas de artillería.

Fuente: Radio.cz/es (Tereza Kalkusová). Foto 1, foto 2 – 3, foto 4, foto 5 – 7, foto 8, foto 9 – 10, foto 11, foto 12.

La Semana Checa en Cali

Del 10 al 14 de septiembre se llevará a cabo la Semana Checa en Cali. El evento se realiza gracias a la cooperación de la Embajada de la República Checa en Bogotá, el Consulado Honorario de la República Checa en Cali, la Asociación colombo-checa (Asocheca), la Pontífica Universidad Javeriana en Cali y la Universidad del Valle.

El aniversario de 50 años desde la invasión soviética de Checoslovaquia

A lo largo del año 2018 se celebran varios aniversarios relacionados con los hechos históricos en el territorio checo. Uno de ellos es la conmemoración de la invasión de las cinco tropas del Pacto de Varsovia, lideradas por la Unión Soviética, cuyo objetivo fue acabar con el movimiento reformista del gobierno comunista de Alexandr Dubcek. En la operación denominada Danubio participaron, además de los soldados soviéticos, las fuerzas armadas de Polonia, Hungría, Bulgaria y Alemania del Este.

Desde enero de 1968 la Unión Soviética miraba con preocupación la experiencia democratizadora en Checoslovaquia, la llamada Primavera de Praga, que contaba con el apoyo de los habitantes. Un conjunto de reformas conocidas como socialismo con rostro humano abarcaba acciones económicas y políticas, pero también pretendía ponerle fin a la censura y restablecer las libertades civiles. Los procesos que se iniciaban en el país centroeuropeo amenazaban con sacudir el rígido sistema neostalinista, pero los soviéticos exigían total obediencia de su satélite checoslovaco para proteger sus intereses imperiales. Por eso mandaron las tropas que entraron al país en la noche del 20 al 21 de agosto de 1968. Después de la invasión se instaló en el país la llamada normalización con el fin de revertir los cambios y regresar al régimen totalitario estricto.

La gente que vivió los hechos recuerda que había muchos tanques en las calles de la capital, había mucho caos y nadie sabía que estaba pasando. Según la interpretación de los países invasoras, las tropas vinieron a ayudar a los patriotas checoslovacos, se hablaba de una ayuda fraternal, una estancia temporal que duró finalmente más de 20 años. Para los checos se trató de una invasión sin justificación a la que trataron de resistir. Las protestas de los ciudadanos se produjeron con más fuerza en la céntrica Plaza de Wenceslao y frente a la sede de Radio Praga como símbolo de la libertad de expresión. Las tropas querían ocupar este medio de comunicación, sin embargo, la gente trataba de prevenirlo. Hasta cambiaban los letreros en las calles para confundir a las tropas, enviándolas a otro sitio. Más adelante, los medios de comunicaciones fueron ocupados y no podían emitir más noticias.

En recuerdo de estos hechos, en diferentes partes del país, particularmente en Praga, se llevan a cabo varios actos simbólicos y actividades conmemorativas, incluyendo conciertos, exposiciones, estrenos de películas con temáticas relacionadas con los hechos y el régimen comunista de aquella época.

La televisión y la radio checas prepararon también transmisiones especiales que minuto por minuto recuerdan los acontecimientos de las primeras horas de la ocupación, y presentan también historias personales y testimonios de la gente que vivió los hechos.

Los interesados en esta parte de la historia checa pueden conocerla más de cerca, por ejemplo, gracias a la exposición de fotografías inaugurada hace poco en el antiguo ayuntamiento en Praga. Se exhiben unas 200 fotografías que documentan el suceso, la mayoría de ellas pertenecen a archivos privados, algunas incluso están siendo mostradas al público por primera vez. Las fotos representan el trabajo de más de tres docenas de fotógrafos, muchos de ellos profesionales, pero también se encuentran fotos hechas por personas comunes y corrientes.

Sin menor duda, las fotografías que causan el mayor impacto son las captadas en el centro de Praga convertido en una zona de guerra con mucho humo, tanques, barricadas y civiles heridos transportados en camillas. En algunas se pueden ver mensajes improvisados del típico humor negro checo como es uno de ellos que dice: „Beban vodka, no nuestra sangre“. A pesar de su título Invasión Soviética-Agosto de 1968, la exhibición incluye también otros eventos que ocurrieron a principios del año 1969 como es el funeral de Jan Palach, un estudiante que se suicidó prendiéndose fuego como forma de protesta política contra la invasión, o las celebraciones de una victoria de hockey contra los soviéticos.

Hoy, el 21 de agosto, de noche tiene lugar también un gran concierto en la Plaza de Wenceslao donde se puede escuchar, entre otras, la canción legendaria conocida como Oración para Marta, interpretada por la cantante checa Marta Kubisova. La canción se volvió una especie del himno de resistencia contra los soviéticos durante la ocupación, y la cantante durante la normalización no podía actuar y tuvo que trabajar manualmente. Además, se interpretarán otras canciones de los años 60, por ejemplo, las canciones de protesta compuestas por el cantautor Karel Kryl.

Se han llevado a cabo también varias manifestaciones conmovedoras de recuerdo, por ejemplo, en frente de la Embajada de Rusia en Praga. Algunas se han convertido en protestas abiertas contra el actual primer ministro checo.

Según las fuentes oficiales actuales, la invasión de Checoslovaquia cobró 137 vidas y unas 500 personas resultaron heridas de manera grave. Los últimos soldados soviéticos salieron del territorio checoslovaco en junio de 1991, es decir, casi dos años después de la llamada Revolución de Terciopelo que llevó a Checoslovaquia a su apertura democrática.

Fuentes: Radio.cz, Radio.cz/es. Foto 1, foto 2 (CTK), foto 3, foto 4.

Fotos – Los Niños de Terezín en la U.D.C.A., Bogotá

Las representantes de Asocheca junto con los representantes de la U.D.C.A. inauguraron la exposición denominada Los Niños de Terezín en el Campus Universitario al norte de Bogotá. El evento, al que asistieron también los representantes de la Embajada de la República Checa en Bogotá, tuvo lugar el miércoles 15 de agosto.

Algunas de las fotos publicadas (foto 2, 4) fueron tomadas por la Embajada checa.

Los dibujos de los niños de Terezín en la U.D.C.A.

La Asociación de Amistad Colombo-Checa (Asocheca) y la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (U.D.C.A) invitan a la inauguración de la exposición denominada Los Niños de Terezín.

El evento se celebrará el miércoles 15 de agosto a las 11 a.m. en el Bloque M, Hall de las Artes en el Campus Universitario (dirección: Calle 222 No. 55-37).

Foto – la exposición SAMIZDAT en Ilustre, Bogotá

El viernes 10 de agosto la directora de Asocheca, Eliska Krausová, junto con el historiador Juan Camilo Vergara inauguraron la exposición Samizdat – resistencia checa, los escritores clandestinos en la sede de Ilustre en Bogotá (más información sobre la inauguración y la institución Ilustre encontrarán aquí).

La charla sobre este fenómeno y su importancia durante la época del comunismo tuvo una duración de una hora, y contó también con la participación del Embajador de la República Checa, Milos Sklenka.

La exposición permanecerá en Ilustre por tres semanas.

Inauguración de la exposición SAMIZDAT en Ilustre, Bogotá

La Asociación de amistad colombo checa (Asocheca) tiene el gusto de invitarlo a la inauguración de la exposición SAMIZDAT (Resistencia Checa, los escritores clandestinos).

La directora ejecutiva de Asocheca, Eliška Krausová, y el historiador Juan Camilo Vergara contarán a los asistentes sobre el origen y la importancia de este término ruso que se expandió a lo largo de Europa del Este durante la época comunista. La exposición ofrecerá algunas de las imágenes y documentos más reveladores sobre el samizdat: el mundo clandestino de la literatura checa.

El evento tendrá lugar el próximo viernes 10 de agosto a las 10 de la mañana en la sede de Ilustre, Calle 120 # 3A -11.

La entrada es libre pero es importante confirmar su asistencia a través del link de la invitación: https://mailchi.mp/ilustre.co/samizdat, donde encontrarán el botón de registro para inscribirse.

Juan Camilo Vergara desde muy joven sintió la curiosidad por descubrir los tiempos remotos de grandes culturas. Su pasión por Europa lo llevó a formarse como historiador en la Universidad Sorbona de París, y a realizar sus estudios de maestría –en dicho campo– en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de la misma ciudad. Posteriormente, y seducido por las maravillas del Imperio Ruso, decidió instalarse en San Petersburgo para culminar una investigación de Ph.D en historia rusa del siglo XIX. En 2015, tras doce años de vida en Europa, Juan Camilo regresa a Colombia para convertir no sólo sus conocimientos sino también sus viajes y experiencias personales, en conferencias y cursos.

Ilustre es un espacio de cultura y crecimiento, un refugio para la reflexión, el placer intelectual y el amor a la cultura que reconecta a las personas con su entorno, abriendo para ellos una plataforma de aprendizaje. Conectando a especialistas de la más alta calificación en torno a la literatura, la historia y el arte con un público no-académico, Ilustre pretende lograr dinámicas de formación que satisfacen a un público inquieto por el conocimiento. Un lugar privilegiado lo tienen las ciencias sociales dado que a través de ellas se encuentra una existencia más profunda, apasionada y trascendente.

Las obras de Shakespeare al aire libre durante el verano checo

Las noches de verano en tres ciudades checas y una eslovaca tienen una atmósfera muy especial gracias a las Fiestas Veraniegas de Shakespeare que ofrecen cada año las mejores obras de William Shakespeare, actuaciones únicas y experiencias inolvidables. Empezaron ya a finales de junio y la última función se dará el 7 de septiembre. Se trata de la exhibición de teatro al aire libre más antigua y más grande de toda Europa, enfocada en la obra del mencionado dramaturgo, poeta y actor británico.

Las presentaciones se llevan a cabo al aire libre en dos escenas en Praga, en el Castillo de Praga y a partir de 2007 también en el hermoso patio del Palacio de Lichtenstein, actual sede del Conservatorio de Música de la Academia de Arte, que se encuentra en la Plaza Malostranské. A la vez, el festival tiene lugar también en el castillo de Spilberk en Brno, la capital morava, en el castillo de Ostrava y el castillo de la capital eslovaca, Bratislava. Los grupos de teatro de estas tres últimas ciudades llegan también a la capital checa para mostrar los talentos de sus actores más importantes.

Las funciones empiezan siempre a las ocho y media de la noche, sin embargo, dado que tienen lugar al aire libre, en caso de un mal clima pueden ser canceladas. En todas las obras actúan actores famosos del país. La calidad del lenguaje utilizado es garantizada por el traductor destacado de la obra de Shakespeare al checo, Martin Hilský.

Como en los años anteriores, el público puede disfrutar de diversos dramas, tragedias y comedias. Los interesados pueden, por ejemplo, ver la adaptación moderna de la tragedia sobre el príncipe danés Hamlet. Con un reparto actoral extraordinario, la obra pone énfasis en el desempeño de los actores y los conflictos de los protagonistas, usando un lenguaje contemporáneo. Sin pretender tocar las emociones del público, esta interpretación descubre un potencial policíaco de la obra y trata de mantener en alerta la razón y el sentido de lo absurdo de los espectadores.

En el programa figura por primera vez también una de las obras menos representadas del escritor británico denominada A buen fin no hay mal principio, que inauguró el festival en Praga. Esta comedia oscura está llena de aventuras, amor y milagros, y es protagonizada por actores checos de renombre. No hacen falta ni otras obras célebres de Shakespeare como son las comedias Mucho ruido y pocas nueces, Noche de Reyes, o la obra legendaria Las alegres comadres de Windsor que se presenta ya por décimo año seguido. Otra de las opciones para entretenerse es la escenificación checo-eslovaca de La comedia de las equivocaciones. De manera muy particular se pone en escena la comedia Measure for Measure (Medida por medida) dado que es interpretada por el grupo Prague Shakespeare Company en su idioma original.

Por última vez se presentan las obras El sueño de una noche de verano, pero también la famosa tragedia de amantes de Verona, Romeo y Julieta, obra llena de imágenes poéticos que ha atraído la atención de los espectadores sobre todo por su interpretación poco usual. Un sueño romántico de los dos jóvenes se pone más serio en la segunda mitad de la presentación, y al final se convierte en una pesadilla de suspenso.

El evento surgió a principios de los años 90 bajo la iniciativa del entonces presidente checo Václav Havel con el fin de abrir el Castillo de Praga a los artistas y al público general. A partir de 1998 el festival se ha convertido en una tradición anual, y poco a poco ha crecido de manera inesperada en cuanto al número, el contenido y la calidad de las escenificaciones presentadas. De hecho, el evento goza de una popularidad enorme y repercusiones positivas tanto del público como de los expertos y medios de comunicación, por lo tanto las entradas suelen ser agotadas rápidamente.

Más información y el programa completo de las presentaciones encontrarán en la página web: www.shakespeare.cz.

Otras fuentes: KudyZnudy.cz. Foto 1, foto 2, foto 3.

Conoczan Karlštejn, la joya de Carlos IV

Hace poco se cumplieron 670 años de la fundación del famoso castillo de Karlštejn que pertenece entre los destinos turísticos checos más populares. Radio Praga publicó más detalles sobre este sitio espectacular (aquí presentamos una versión abreviada del artículo).

Tras una empinada subida se abre ante los ojos del visitante la silueta majestuosa del castillo más bello y visitado de Chequia, el castillo de Karlštejn, que se eleva sobre un peñasco calizo a unos 30 kilómetros al sudoeste de la capital checa.

Esta joya arquitectónica fue fundada en el siglo XIV por el rey checo y emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico Carlos IV, bajo cuyo reinado la tierras checas vivieron una época de esplendor cultural. Mediante escritos conservados se supone que el arzobispo Arnošt de Pardubice, mano derecha del monarca, colocó la primera piedra del monumento el día 10 de junio de 1348, hace 670 años, en una ceremonia solemne a la cual asistió Carlos IV en persona. Sin embargo, las investigaciones de los especialistas advierten que determinar la fecha del inicio de la construcción del castillo no es nada fácil.

Sea como fuere, no hay duda de que entre los monumentos checos se le reserva a Karlštejn un lugar excepcional. Se supone, que Carlos IV ordenó levantar el castillo a Matías de Arrás y a Petr Parlér, dos de los arquitectos góticos más destacados, que realizaron también la catedral de San Vito en Praga. La construcción duró unos 20 años y fue llevada a cabo en 1365 con la consagración de la capilla de la Santa Cruz.

Corazón espiritual del Sacro Imperio Romano-Germánico

Con qué propósito hizo Carlos IV construir el castillo sigue siendo un misterio. Unos dicen que fue pensado como sede temporal del emperador, u oratorio personal, pero lo único que se sabe acerca del objetivo inicial a ciencia cierta es que la función del edificio cambiaba constantemente a lo largo del tiempo.

Tras haber sido coronado emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico en 1355, Carlos IV decidió a inicios de los años 60 del siglo XIV, que el castillo, debido a su posición estratégica (retirado, pero aun así a un día de Praga) sirviera de caja fuerte para las joyas imperiales de coronación. Para ello ordenó reconstruir la antigua sala de residencia, convirtiéndola en la cámara más célebre de Karlštejn, la capilla de la Santa Cruz.

La bóveda de la capilla, situada en la Torre grande, tiene nervaduras cruzadas completamente doradas y sus paredes están revestidas con piedras preciosas y semipreciosas y cubiertas de una colección excepcional de 129 cuadros de santos, detrás de los que fueron depositadas las reliquias de santos coleccionadas por el emperador. Así, el castillo se convirtió en el centro espiritual y simbólico del Sacro Imperio Romano-Germánico.

Karlštejn, entre el mito y la realidad

Hay varias mitos notorios que rodean el aura de Karlštejn, y que a ningún checo se le escapan. Uno de ellos es que Carlos IV decidió que en el castillo habían de guardarse las joyas reales checas, hoy día símbolo del país, sin embargo, se trató de las imperiales. El Tesoro checo sí fue depositado en Karlštejn, y hasta hoy en día los visitantes pueden admirar allí la réplica de la corona real, llamada de San Venceslao, pero eso fue mucho más tarde – a comienzo de las guerras religiosas entre los husitas y los católicos en el siglo XV.

A partir de ese momento el Tesoro checo desapareció varias veces, pero sin tomar en cuenta algunos cambios puntuales de ubicación, permaneció allí unos 200 años. En la actualidad las joyas reales checas se encuentran en la Catedral de San Vito, tal y como lo hubiera deseado el monarca.

Mujeres y Karlštejn

Fue la obra teatral Noche en Karlštejn (Noc na Karlštejne) que causó la difusión de otro mito muy extendido acerca del castillo: de que el suelo de Karlštejn no podía ser pisado por el pie de ninguna mujer. En la obra, que surgió a base de una nota del cronista Václav Hájek de Libocany, la esposa de Carlos IV consigue colarse en el castillo disfrazada de hombre para poder acercarse a su esposo. El historiador Robert Novotný confirmó que sí hay algo cierto en esta historia.

“Algo de cierto hay en ese mito, ya que la declaración original de Carlos era que en la Torre grande, que era el sitio más sagrado, uno no podía acostarse con una mujer, y eso a pesar de que fuera su esposa legítima. Más tarde vinculó la prohibición con el castillo entero el cronista Václav Hájek de Libocany en la mitad del siglo XVI, que fue célebre por adaptar los relatos para que fueran más interesantes”. 

Actualmente, Karlštejn está entre los mayores atractivos turísticos de la República Checa, recibiendo anualmente unos cientos de miles de visitantes. Aparte de visitas guiadas ofrece actividades culturales como conciertos, mercados medievales y teatros a lo largo del año. Robert Novotný explicó a Radio Praga las causas del interés que este castillo suscita.

“Algo tan bonito e intacto a la vez, conservado desde la Edad Media, no lo encontramos en muchos sitios. También una de las causas puede ser que está cerca de Praga, entonces es ideal para hacer una excursión de un día, y bueno, cabe resaltar que con esta idea Karlštejn ya había sido construido en el siglo XIV. El castillo fue popularizado en la segunda mitad del siglo XIX gracias al Resurgimiento Nacional, cuando la sociedad checa quería independizarse de la Monarquía de los Habsburgo. El castillo se convirtió en uno de los símbolos del célebre pasado checo, así pues se emprendían procesiones al lugar, y bueno, gracias a ello Karlštejn pudo sobrevivir, porque en aquella época se encontraba en un estado pésimo, y corría el riesgo de convertirse en una ruina”. 

Carlos IV fue sin duda alguna un gobernador de índole internacional. Bajo los auspicios de este monarca culto que pasó su juventud en la corte francesa y en Italia, Praga registró un notable crecimiento y pasó a ser la capital y centro cultural de los Países Checos. Robert Novotný resumió cuáles son los factores que hacen de Carlos IV un gobernante de escala mundial.

“Tenemos la fundación de la universidad centroeuropea más antigua en Praga, y la fundación de la Ciudad Nueva. Carlos IV apoyó que el obispado pasara a ser arzobispado, con lo cual estaba unida también la gran reconstrucción del Castillo de Praga y la construcción del nuevo edificio de la Catedral de San Vito y bueno, así podríamos continuar. También hay que mencionar que Carlos IV intentó redirigir las principales rutas europeas comerciales para que pasaran por el territorio de Bohemia. En aquella época también había una situación geopolítica propicia y los Países Checos estaban en su esplendor, sobre todo gracias a la explotación de plata, entonces estas circunstancias se unieron y así podemos considerar este periodo como una época de oro”. 

Fuente: Radio.cz/es (Tereza Kalkusová). Foto 1, foto 2, foto 3, foto 4 – 5.

La ciudad de Karlovy Vary vive la fiesta del séptimo arte

Más de 180 películas de diferentes géneros en 9 días, es lo que les espera a los amantes del cine en estos días en la famosa ciudad balneario de la región occidental de Bohemia. El Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary desplegó su alfombra roja el 29 de junio y se prolongará hasta el 7 de julio. Se trata de uno de los festivales de cine más antiguos del mundo, a la vez es la cita cinematográfica más prestigiosa del país, pero también de Europa Central y del Este. El renombre e importancia mundial del evento demuestra también el hecho de pertenecer en la liga de los mejores festivales de cine al igual que los festivales de Cannes, Berlin o Tokio.

Los largometrajes de ficción y documentales son divididos en diversas categorías oficiales, temáticas y retrospectivas. La edición número 53 se destaca por su mayor énfasis en las obras del cine checo, por eso esta vez cada una de las secciones de concurso cuenta con dos películas checas. Otras tres obras de cineastas checos se pueden ver fuera del concurso y entre los estrenos. Por ejemplo, la proyección de la película Los amores de una rubia (1965) inauguró el evento con el fin de rendir homenaje a su director Milos Forman, fallecido recientemente.

Todas las películas presentadas en el festival pasaron por una estricta selección y fueron escogidas de entre más de dos mil producciones, por tal razón cumplen con los criterios de calidad, pero también tienen que aportar algo nuevo. Las mejores películas de este certamen de primera categoría, escogidas tanto por el jurado profesional como por el público mismo, reciben los premios conocidos como los Globos de Cristal.

El mismo director artístico del festival, Karel Och, recomienda la película Los Ojos de Orson Welles, del documentalista y ensayista irlandés-escocés Mark Cousins, o la película sueca Border que trata sobre una mujer que sabe percibir los sentimientos humanos lo que le ayuda en su trabajo en el paso fronterizo entre Dinamarca y Suecia. En la sección oficial se presenta, entre otras, la película del director de cine rumano Radu Jude denominada No me importa si pasamos a la historia como bárbaros. Es una reflexión del pasado, especialmente de la (falta de) memoria de las masacres que el ejército rumano cometió en 1941 en el Frente Oriental.

En el festival se luce también la joven argentina Ana Katz con su película Sueño Florianópolis, el único film en habla hispana y latino. Aplaudida por el jurado y la crítica, la película cuestiona las reglas morales que tenemos sobre la familia, la pareja o el dinero. El festival se cerrará con la comedia francesa Húndete o nada, segunda película dirigida por el actor Gilles Lellouche, en la que un grupo de hombres tratan sus demonios ejercitándose en natación sincronizada.

Como ya es una buena tradición, en la lista de los invitados que están premiados u homenajeados este año figuran conocidos directores de cine y actores. Por ejemplo, está presente el actor, director y guionista estadounidense Tim Robbins, galardonado durante la inauguración con el premio Globo de Cristal por sus aportaciones a la cinematografía mundial. A la ciudad llegó también el actor británico Robert Pattinson, conocido por su papel en la saga vampírica Crepúsculo, quien será galardonado con el premio del presidente del festival durante la ceremonia de clausura.

Otra estrella del festival es el guionista y director Barry Levinson, considerado uno de los mejores directores de la actualidad. Es, entre otras, autor de la legendaria película Rainman, que cumple 30 años y que se va a proyectar junto a otras películas del director. Se homenajea también al actor checo Jaromír Hanzlík, y se reciben como invitados de honor a la actriz Anna Paquin, que interpretó a la protagonista de la oscarizada El Piano, el director Terry Gilliam y el actor Caleb Landry Jones.

Además de las proyecciones mismas, el ambiente excepcional se convierte en un valor agregado del festival. El centro histórico de esta hermosa ciudad termal invita a disfrutar del clima festivo, multicolor y despreocupado, una atmósfera solemne y divertida a la vez, potenciada por la presencia de varios actores, directores de cinte y otros artistas que pasan por las calles de la ciudad. También se celebran varios conciertos de música, ceremonias, fiestas hasta las horas de la mañana, y otras actividades acompañantes. Las principales actividades se centran en el hotel Thermal y sus alrededores.

La página oficial del evento: www.kviff.com.

Otras fuentes: KudyZnudy.czRadio.cz/es-1, Radio.cz/es-2. Foto 1, foto 2, foto 3.